Sunday, August 21, 2005

La Lechona

Traída por los conquistadores españoles más o menos desde el siglo XVI a estas lindas tierras, la lechona de origen árabe según investigaciones, se le ha considerado con el paso del tiempo un material innato de la parafernalia popular no solo en las navidades sino en todo tipo de fiestas de carácter público y familiar, como en los bingo basares por ejemplo, donde se rifa hasta la cabeza del marrano, posiblemente considerado animal divino y parte de un ritual, cumpliendo una función mágica de rupestre antiquísimo.

Es así como en el curso de los años la lechona oriunda del Tolima y orgullosamente tolimense ha querido radicarse aquí a 2600 metros más cerca de las estrellas como una prueba fehaciente de que vivimos en una ciudad en donde la barriga llena y el corazón contento son una constante universal y la lechona que se puede encontrar en San Andresito, la plaza del Restrepo, Colsubsidio o en su defecto en Carrefour constituye un emblema lleno de rica y grasosa identidad cultural.

Específicamente en lo que a mi concierne, quiero tratar de un lugar particular en la zona octava de nuestra ciudad, un paraíso fiscal en donde entre películas y DVDs piratas, el whiskey no legalizado, el teni contrabandeado y los carros bien engallados aparece irresistible ante nosotros el grato y precario olor de la lechona que tentará muy seguramente al paladar de la dama y el caballero, (a riesgo de desatar la ira de mis paisanos) y al gordo, moreno y feo que muy seguramente se sentirá atraído por ella –La lechona de piel crocante- contribuyendo así como muchos otros a que se siga considerando la lechona un símbolo gastronómico de este lugar y porque no, de nuestra cosmopolita, pluriétnica y multicultural Bogotá. Y recuerde:


“Doña lechona su tradicional restaurante en el parque de laureles se complace en ofrecerle sus productos”